Montería. (Enlace País- Multinoticias-Édgar Astudillo). Dirigentes políticos, sociales, promotores, gestores y consejeros de paz en Córdoba, abogaron por la reactivación de una política de paz integral, que no descuartice ni descarte la justicia social, tan necesaria en campos y ciudades, convencidos que las comunidades que han sufrido el conflicto, así como las que lo padecen hoy, requieren de un cese indefinido de hostilidades, así como del acompañamiento pacífico del estado en la reactivación social y económica de los sectores afectados.
Dirigentes consultados por Enlace País y Multinoticias, anotaron que hoy, en medio de la extrema polarización existente, ha resurgido el temor de hablar de paz, porque desde distintos bandos surgen francotiradores estigmatizando, señalando, descalificando y colocando en la picota pública a quienes recuerdan que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, según el artículo 22 de nuestra constitución.

Consejeros departamentales de paz
Hay quienes, interpretando esa norma exclaman con fiereza: la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, pero eso lo logramos aplicando la pax romana, esto es, aniquilando al contrario y a quienes no se sometan al orden establecido.
Algunos consejeros de paz observan con preocupación el texto del llamado estatuto antiterrorista que según expertos contiene varias inconsistencias que golpean principios constitucionales. Además, la nueva ley de sometimiento asoma su rostro con decepcionantes comentarios de quienes en algún momento anunciaron su sometimiento y de quienes creen en otras salidas.
A petición de contertulios y entrevistados, omito sus nombres y apellidos. Hay quienes creen que la paz se tornó de nuevo un asunto clandestino en un territorio donde imperan los odios y señalamientos. Víctor, veterano constructor de paz, me dijo que sectores pacifistas de Córdoba aspiran a cerrar procesos no concluidos. A construir una paz humana y duradera. Ángela, observó que la paz se volvió un tema politiquero. Aquí, algunos consejos y consejeros son cooptados y sujetos a los caprichos de mandatarios y líderes. No volvieron a convocar los consejos de paz a la espera de los dictámenes del nuevo mandatario nacional. Eduardo, víctima reconocida, pronostica que es posible que salgan a ondear banderas de paz en la época electoral.
Hay consejeros de paz que tienen claro que la paz no obedece a un estado ideal, muchas veces utópico. Hay quienes desde el silencio continúan planteándose que la paz es un proceso indefinido, con dinámicas propias de conformidad con las realidades. Hay quienes consideran que la paz debe construirse a diario en todos los poros de la sociedad, en todos los espacios y actividades. La sociedad colombiana sometida durante siglos a una cultura violenta, injusta, arbitraria, excluyente, esclavista, feudal y marginal no debe abandonar la praxis de una paz integral.
En un organismo pluripartidista como el Consejo Departamental de Paz y Derechos Humanos de Córdoba, hay quienes respaldan de manera decidida y sin reservas las políticas y acciones de paz del gobierno de Abelardo de la Espriella. Sostienen que, por principios políticos, sociales y morales, ellos respaldan todo lo que está haciendo el mandatario. Sabemos que su gobierno se caracteriza por el desmantelamiento de la política de «Paz Total» del gobierno anterior y por una postura de autoridad sin ambigüedades, sin concesiones con el crimen y sin las prerrogativas que tuvieron en anteriores gobiernos, los delincuentes, anotan con firmeza. Ahora solo esperan que el gobierno de Erasmo Zuleta, proceda a convocar de nuevo el Consejo Departamental de Paz para seguir trabajando por la paz regional.
Hay quienes, como Jairo, afirman que la paz no es impronta de un gobierno débil. No es un espectro de un estado débil. Por el contrario, un gobierno fuerte, apela a la inteligencia para mantener canales de diálogos, concertación y salidas políticas negociadas al conflicto, evitando más violencia, muerte y pobreza.
Emilio, líder sindical, sostiene que los sectores populares, democráticos, sociales y políticos de Córdoba y el país, encaran hoy el desafío de defender una política triangular de vida, paz y democracia.

Vivian Morales- Abelardo de la Espriella
La llegada de la exfiscal Vivian Morales al cargo de consejera comisionada de Paz y encargada de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, provocó nuevas expectativas: unas pesimistas y otras optimistas. Hay quienes la recuerdan como una opositora a los acuerdos de paz, definiéndola como una mujer radical e intransigente. Otros creen que tendrá muchas responsabilidades en dos asuntos complejos.
Desde Córdoba, promotores, gestores, activistas y consejeros de paz, plantean respeto y fortalecimiento a las estructuras y organismos de paz existentes. Garantías a quienes trabajan en la defensa de la paz y los derechos humanos; así como una acertada aplicación de políticas sociales, económicas y políticas que fortalezcan la vida democrática del país.










